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100%

Índex | Minitabla


¿CÓMO LOGRAR 
100% DE EFICACIA?
CON TU ORATORIA?

La mayoría de oradores se satisfacen con la aceptación del 51%, otros incluso van decididos a atacar a un sector para agradar a unos y discriminar a los demás, pero...

El 100% de efectividad se logra con la sinergia de todo lo que implica llegar a la mente y corazón de los oyentes con información interesante (para convencer) y motivación agradable (para persuadir). 

Es verdad que el miedo y la amenaza son fuertes motivadores, fuerzas que cierran, restringen y paralizan, y que los sentimientos de seguridad, valor, confianza y  paz abren, liberan y permiten crecer. Pero la ventaja de motivar con incentivos positivos es que ganan a largo plazo y dejan bonitos recuerdos.

En oratoria vences a la mente de tus oyentes con explicaciones de axiomas que realmente convencen a la perfección, por decirlo así. Pero, ¿hay algo mejor que convencer

¡Sí! Persuadir

Persuadir es elevar la convicción al máximo, para lo cual tienes que involucrar no solo la mente, sino el corazón, lograr un equilibrio de pensamientos y sentimientos.

A veces necesitamos ser muy "intelectuales", y otras, "todo corazón", por decirlo así, o viceversa. Pero lo mejor es que nuestra mente y corazón armonicen, sincronicen y se equilibren; y que también armonicen, sincronicen y se equilibren con la mente y corazón del auditorio. Es el ideal de la empatía.

Una cosa es que te apoyen con la mente, y otra, con el corazón. Una cosa es convencer proponiendo incentivos superficiales, temporales o engañosos que terminen esfumándose con el tiempo, y otra, muy diferente, persuadir con información axiomática y motivación profunda que dure para siempre.

La información + el conocimiento influyen en la mente, y la motivación + los sentimientos influyen en el corazón, y ambos influyen en el comportamiento y la conducta de las personas.

No informamos sin causar una motivación, y no motivamos sin proveer alguna información. Ambas clases de estímulo deben ir de la mano, aunque debamos enfocarlos y tratarlos de manera separada durante la preparación de las diferentes secciones del discurso. Al fin, debemos integrarlos para causarl el mejor efecto. 

Un vendedor que presiona la mente resaltando las características del producto o servicio, sin averiguar lo que está motivando al cliente, tiene menos posibilidades de "cerrar" la venta que el vendedor que primero averigua las motivaciones.

Por un lado, durante tu preparacíon, debes reflexionar en la manera como informarás la idea, y por otro, en la manera como motivarás a oyente. Pero durante el discurso finalmente lo presentas como un todo, es decir, como una emulsión o fusión.

No es fácil, lo sé. De todos los que están en el auditorio, unos te prestarán atención, otros estarán distraídos pensando en cosas que les vienen a la mente, otros parecerán desconectados de ti y de lo que dices, y aún otros estarán aburridos o adormecidos, cansados por las labores del día. ¿Cómo es posible llegar a todos y redirigir sus pensamientos y sentimientos hacia el tema del discurso y concentrar su atención en tu idea?

Piensa en esto: tu auditorio es más que la suma de tus oyentes, puesto de la reacción al estímulo influye, enriquece y añade valor a cada uno de manera individual. Por eso tu meta siempre debe ser agregar valor a lo que ellos ya saben y a la manera como antes procesaban dicha información, así regresarán a casa reflexionando y sintiéndose más competentes, más animados a actuar.

Claro, si sacas un arma de fuego y disparas al techo, te van a prestar atención. Pero eso sería imprudente. Para que presten atencion, procesen la información y recuerden de qué les hablaste, y te den su apoyo, bastará con que tú prestes atención primero durante tu preparacion a lo que motiva a tus oyentes.

Todos tenemos problemas que resolver o tareas por terminar, deudas por pagar, promesas por cumplir, consecuencias que enfrentar, responsabilidades que asumir, etc. No es fácil que el oyente ponga sus preocupaciones a un lado para concentrarse 100% durante una hora y en un discurso que no sabe si resultará bueno o productivo.

Hoy ya nadie se traga un discurso así nomás. Además, muchos oradores alucinan con dar buenos discursos sin percatarse de que con las justas logran el 51% de aprobación (y creo que me quedo corto). Ni la publicidad los rescata.

Por eso, ¿es realista pensar que puedes llegar al 100% de convencimiento y persuasión? ¿Será suficiente conseguir la atención solo de la mayoría? ¿No hacen eso generalmente los oradores? ¿No será exagerado y hasta absurdo pretender que todos te presten atención de principio a fin y además esperar que pongan en práctica lo que se les sugieres? 

Es verdad que quizas no parezca realista llegar al 100%, pero también lo es que no sería sabio hacer o decir cosas que comprobadamente disminuirían las probabilidades de éxito.

Por ejemplo, algo que definitivamente te permite mantener la atención de más personas en cualquier auditorio es evitar gestos, ademanes, posturas y palabrotas, o cualquier expresión que se considere sucia o desagradable desde el punto de vista de personas decentes y educadas. ¿Por qué? Porque siempre habrá quienes desaprueben esa clase de comunicación o conducta, sobre todo si se supone que es una conferencia de buena reputación.

Por lo demás, cualquiera que ha aprendido a llegar al público te dirá que sí es posible llegar al 100%. Entonces, ¿cual es el secreto? Sépanlo o no, Las 4 Leyes de Técnicas Dinámicas para Hablar en Público. Porque contienen todo lo que básicamente aplican los oradores que llegan al 100%. 

Y si a pesar de todo tu esfuerzo solo llegas a convencer a la mayoría, no te preocupes. Sigue cultivando tu gran potencial y te acercarás cada vez más al 100%.