
TEN CLARA TU META
Tu discurso debe tener dos objetivos:
- Objetivo general: llegar a la mente (M) y corazón (C) del oyente.
- Objetivo particular: lograr el propósito por el que presentas tu discurso: A+B=C.
Una meta es un fin, un objetivo o aĺgo que te propones como orador. Es un propósito superior o trascedental, algo futuro, una ambición que mueve a tus oyentes a actuar con expectativas a corto, mediano y/o largo plazo.
La mayoría de expositores se esmeran por llegar a la mente mediante convencer con razones, argumentos y pruebas de que lo que dicen es verdad y de gran utilidad.
Eso está muy bien. Es una buena meta. Pero muchos no llegan al corazón ni logran que sus oyentes se sientan involucrados, conmovidos o motivados a poner en práctica las recomendaciones. ¿Por qué?
Porque llegar al corazón no es tan fácil. Requiere que el propio orador involucre primero su propio corazón y hable con empatía, lo cual envuelve más que palabras.
¿Qué les falta generalmente? ¿Cuál es el objetivo? ¿Simplemente que sus oyentes reflexionen y mediten? ¿Es realmente imprescindible llegar al corazón y mover a acción? ¿Tiene sentido exponer una serie de ideas y no conseguir que las pongan en práctica? ¿Cuál debería ser la actitud de un orador ante las verdaderas necesidades de sus oyentes?
¡Vivimos en tiempos en que la gente no solo quiere escuchar un buen discurso! ¡Necesita motivos, incentivos y razones personales para hacer suya esa verdad y promoverla! Necesita transformar la información en conocimiento, y ese conocimiento, en un beneficio personal.
La gran pregunta es: Si al hablar ante un gran auditorio el orador no logra mover a acción a sus oyentes, o sea que solo consigue una reacción pasiva, reflexiva y meditativa, ¿estará transfiriéndoles herramientas para la vida? ¿O solo les está diciendo para qué sirven esas herramientas?
Definitivamente, no tiene sentido comprar algo y no usarlo, tal como no tiene ningún sentido asistir a una conferencia y regresar a casa siendo la misma persona, es decir sin haber recibido el beneficio de saber y sentir que ha progresado en su manera de pensar, motivar a otros y automotivarse.
Acción + Beneficio = Compensación
No tendría mucho sentido que el oyente no lograra los objetivos para alcanzar los cuales se esfuerza tanto en el diario vivir. Y eso solo lo consigue poniéndole corazón.
El verdadero y único beneficio que le interesa al oyente es mejorar como persona y ser productivo en su comunidad, enriquecer su experiencia y seguir abriéndose camino en medio de tanta competitividad, manteniéndose en la brega ayudando a otros a rendir más haciendo un trabajo de calidad.
Por tanto, aunque la meta u objetivo general de un orador parezca ser el convencimiento, esa no debería ser realmente su meta. Porque si el oyente regresa a su casa sin el beneficio de sentirse persuadido y enriquecido como persona, o movido a poner en práctica la información; o si pasados unos días olvida lo que aprendió y no sigue pensando en el asunto, puede perder lo que consiguió.
Por eso, aunque tu autoevaluación sea subjetiva, te bastará para crecer y desarrollar. Después irás incorporando la evaluación y crítica de otras personas, completando el cuadro.
Para dar en el clavo de la eficiencia en oratoria, motivacion, relaciones humanas y/o tecnica de ventas, debes decir las cosas de forma que convenzas a tus oyentes, pero sobre todo que los persuadas y muevas a poner en práctica la información, y a trazarse metas a corto, mediano y largo plazo.
Solo así podrás sentir que cumpliste tu objetivo y diste en el blanco, recibiendo también la compensacion de la satisfacción por todo tu esfuerzo.
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