Índex |
Minitabla

"¡BÁJATE DEL BURRO!"
Suena infantil, pero, a veces, quizá la voz de tu conciencia te dijo en medio del discurso: "¡Hey, mira a ese de allá! ¡Se está quedando dormido! ¡Ya los aburriste otra vez! ¡Ponle un poco de sal!".
Y tal vez tu misma conciencia te respondió: "Sí, ese de allá también. Pero ¿qué hago? ¿Alzo más la voz? ¿Pido un aplauso? Eso los despertará."
Lamentablemente, eso no impide que se vuelvan a dormir y que otros se sumen al grupo. Da gracias que no empiece un concierto de ronquidos. Debiste tomar precauciones. Ahora es muy tarde. Los echaste a dormir y se sienten muy bien.
Bueno, no puedes exigir que tus oyentes presten atención. Eres tú quien tiene que captar y mantener su atención desde el principio y a lo largo del discurso por medio de "entretenerlos" con la exposición y evitar "distraerlos" con actitudes que aparten su atención del tema.
La generalidad de los auditorios asumen una actitud pasiva. No hacen la tarea voluntariamente. Es el orador quien debe concentrar la atención en el tema, impedir que se distraigan y que no se pierdan ni un detalle de la importante información que ha preparado.
Aquí aplica el principio de bajarte del burro. El cerebro no es como el corazón, que se detiene en entre los latidos! ¿Cómo es posible que siga trabajando dia y noche sin detenerse, durante toda la vida, sin descansar, y sin embargo, sea tan eficiente? ¿Cómo lo logra?
Bueno, no es que no "descanse". En realidad, aunque no se detiene, sí descansa. ¿Cómo?
Entretenimiento
Entretenimiento, diversión, descanso, aburrimiento, ocio y distracción son algunas de sus estrategias. Esas cosas le permiten "descansar" y funcionar bien. Si alguien se queda dormido durante tu discurso, compadécete porque ya no daba más.
Lógicamente, también hay causas físicas, como deficiencias alimenticias, enfermedades y accidentes que podrían afectar el funcionamiento cerebral. Pero si el aburrimiento y el tedio cansan y agotan a un oyente, ¿cómo impedir que llegue al punto de quedarse dormido?
Algo que ayudará es nunca olvidar al pollito de esta lámina. Toca la imagen. Nota la primera letra de las 3 palabras de los recuadros rojo, amarillo y verde: P-I-O.
1. PARTICIPACIÓN. Hazles sentir que participan en la conferencia y que no son simples espectadores, oidores pasivos o convidados de piedra. Aplaudir, cantar, bailar, comentar, opinar, preguntas, respuestas, entrevistas, escenificaciones, teatro, panel, mesa redonda, juegos, etc. son recursos eficaces de entretenimiento.
2. IMAGENES MENTALES. Hábla con ilustraciones, ejemplos, metáforas, experiencias, anécdotas, relatos, cuentos, fábulas, biografías, acertijos, paradojas. Esas cosas encienden la pantalla de su imaginación y les hace "vivir la experiencia", no solo oír una abundancia de palabras que se las lleva el viento.
Las imágenes mentales se retienen mejor y por más tiempo en la memoria junto con su carga didáctica. ¡Haz que "vean" tu discurso, no solo que te oigan hablar! Si no "ven" nada en su imaginación, se aburrirán. Las imágenes mentales los transporta adonde quieras, incluso a las profundidades del mar.
3. OBJETOS y apoyos que exciten su sentido de la vista. Tu mirada y tus ademanes son apoyos visuales. Si los usas discreta y creativamente, activarán la imaginación. Si los mueves de cualquier manera, solo los distraerás y no será nada entretenido, igual se desconcentrarán y aburrirán.
Una mano puede describir el vuelo de un pájaro, el ladrido de un perro, un avión, una naranja, una pelota, unas tijeras un martillo, las olas del mar, una honda, una espada, una semilla, un like, una roca, un "¡¡No!!", un resbalón y
miles de detalles. No es una exageración.
El psiquiatra José Marín siempre hace hincapié en el lenguaje de las manos como un medio de comunicación principal del ser humano. Pero no se refiere a solo hacer aspavientos desprovistos de significado, sino gestos verdaderamente elocuentes. Un títere a lo mucho hace cuatro o cinco y los repite hasta el aburrimiento.
Ahora bien, un discurso entretenido no tiene que hacer reír, pero sí cumplir con 1. hacer participar al oyente, 2. hablar con imágenes mentales y 3. usar objetos y apoyos visuales. Pero, por supuesto, si logras que rían sanamente en momentos apropiados, no caerá mal. ¡Al contrario! La risa no solo es un claro indicativo de aprobación, sino de que la memoria emocional guardó el momento.
ARRIBA |
AMPLIAR