.trigger { color: #000080; cursor: pointer; } .popup-overlay { display: none; position: fixed; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; background: rgba(0,0,0,0.4); z-index: 9999; } .popup-box { position: absolute; top: 50%; left: 50%; transform: translate(-50%, -50%); background: #f0fff0; padding: 12px; width: 80%; max-width: 300px; border-radius: 6px; box-shadow: 0px 10px 30px rgba(0,0,0,0.25); border: 1px solid rgba(0,0,128,0.3); color: #333; } /* Forzar negro absoluto en todo el cuerpo de las entradas */ .post-body, .post-body p, .post-body div, .post-body span { color: #000000 !important; } /* Forzar interlineado estrecho solo para el texto pequeño */ .post-body span[style*="font-size: small"], .post-body span[style*="font-size: x-small"] { line-height: 1.2 !important; display: inline-block; } body { font-size: 18px !important; } -->

PRINCIPIO 1

Índex | Minitabla 


"A VECES, ES MEJOR CALLAR

Eso es algo que debes repetirle al espejo. Porque ya sea que hables o calles, habrá consecuencias. En todo caso, debe regir la prudencia. A veces te valdrá más callar que abrir la boca y meterte en problemas.

Claro, otra opción sería preguntar, averiguar, investigar y luego hablar. Incluso después de preguntar, indagar o investigar, tal vez sea prudente callar, o hablar en otro momento. Además, pudiera darse el caso de contraer la responsabilidad de tener que hablar o dar testimonio para aclarar un malentendido.

En oratoria cobra especial importancia. Debes dedicar tiempo a pensar muy bien lo que quieres decir y cómo vas a decirlo. Estos son 6 factores indispensables para preparar y dar un discurso:


No se refiere a tu profesión u oficio, que  por estudio y experiencia seguramente conoces muy bien. Se refiere específicamente a tu oratoria, a tu discurso y a la forma como te relaciones con tu auditorio sin importar a qué te dediques:

1. Interésate. Pon mucha atención  a tu discurso. Lo haces cuando demuestras que algo te importa, cuando descubres aquello que te conecta con otras personas. En este caso, se trata de los factores que te vinculan con tus oyentes. Procura identificar aquello que te conectará, descartando lo que te desconectará.

2- Investiga. Averigua detalles relacionados, consulta, ahonda. Fondear un barco es echar sus anclas para asegurarlo de modo que no se vaya a la deriva. Con respecto al conocimiento, significa examinar a fondo la información, las aptitudes y principios.

3. Interpreta. Explica tus ideas de manera simple, como para que te puedan entender niños, jóvenes y ancianos. Eso garantizará que los adultos te entenderán con mayor razón. Siempre pregúntate: "¿Me entenderá un niño, o un joven de catorce años?". Cierta mujer entendió mal a su médico y acabó gravemente perjudicada.

4. Visualíza. Imagina cómo darás el discurso. Imagina los detalles. Visualizar es representar algo con imágenes, "verlo todo con el pensamiento". Tienes que encender la pantalla de tu imaginación y concebir, idear o inventar lo que quieres que tus oyentes también vean en su mente.

5. Vitalídad. Dale vida usando ejemplos e ilustraciones y ademanes impactantes. Vitalidad es energía o fuerza. Es un poder que sale de ti de forma que proyectes una imagen clara de lo que piensas. No digas: "Juan salió de prisa", sino "Juan salió disparado como una flecha [o "como una bala", "como un rayo", "como por una catapulta", "hasta la Luna"]. 

6. Vívelo. Ser falso o hipócrita no ayuda. Deja el teatro para el teatro. La oratoria requiere sinceridad o, en todo caso, una actuación digna de un Óscar. ¡Nadie debe darse cuenta de que estás actuando! ¡Debes hacer que tus oyentes vivan el momento. ¡Transpórtalos al lugar de los hechos con su imaginación! Si notan que estás actuando, no lo sentirán en carne propia. Lo que se percibe como falso jamás convence.

Cualquier información que acopies no tendrá sentido para tus oyentes si no la transmutas en conocimiento ni le das una interpretación eficaz, coherente, consistente y confiable para tus oyentes.

Si no sabes de qué hablarás, 
más te conviene callar o preguntar.