Eso es algo que debes repetirle al espejo. Porque ya sea que hables o calles, habrá consecuencias. En todo caso, debe regir la prudencia. A veces te valdrá más callar que abrir la boca y meterte en problemas.
Claro, otra opción sería preguntar, averiguar, investigar y luego hablar. Incluso después de preguntar, indagar o investigar, tal vez sea prudente callar, o hablar en otro momento. Además, pudiera darse el caso de contraer la responsabilidad de tener que hablar o dar testimonio para aclarar un malentendido.
2- Investiga. Averigua detalles relacionados, consulta, ahonda. Fondear un barco es echar sus anclas para asegurarlo de modo que no se vaya a la deriva. Con respecto al conocimiento, significa examinar a fondo la información, las aptitudes y principios.
3. Interpreta. Explica tus ideas de manera simple, como para que te puedan entender niños, jóvenes y ancianos. Eso garantizará que los adultos te entenderán con mayor razón. Siempre pregúntate: "¿Me entenderá un niño, o un joven de catorce años?". Cierta mujer entendió mal a su médico y acabó gravemente perjudicada.
4. Visualíza. Imagina cómo darás el discurso. Imagina los detalles. Visualizar es representar algo con imágenes, "verlo todo con el pensamiento". Tienes que encender la pantalla de tu imaginación y concebir, idear o inventar lo que quieres que tus oyentes también vean en su mente.
5. Vitalídad. Dale vida usando ejemplos e ilustraciones y ademanes impactantes. Vitalidad es energía o fuerza. Es un poder que sale de ti de forma que proyectes una imagen clara de lo que piensas. No digas: "Juan salió de prisa", sino "Juan salió disparado como una flecha [o "como una bala", "como un rayo", "como por una catapulta", "hasta la Luna"].

