
UN MÉTODO BASADO
EN PRINCIPIOS
EN PRINCIPIOS
Una ley es una prohibición o mandato; un principio es una verdad.
Los principios son como los cimientos de un edificio. De los principios se extraen y diseñan las leyes, órdenes, prohibiciones, reglas, mandatos, directivas, decretos, sugerencias, censuras, consejos, enseñanzas, doctrinas, reprensiones y toda clase de razonamientos.
Dicho esto, mi tesis es que hay 4 principios que controlan toda la estrategia de la oratoria. Te conviene respetarlos en todo momento:
INFORMAR, IMPACTAR, CONMOVER y ENTRETENER.
Los principios están por encima de las leyes y reglas, y son superiores. Las leyes, normas decretos y reglamentos suelen adaptarse a las circunstancias, en cambio hay principios matematicos inmutables y axiomáticos. No cambian. Aplican en todo momento y lugar. Son confiables y te dan la seguridad y garantía de que siempre se cumplen. Incluso pueden combinarse entre sí. Las Leyes pueden modificarse, los principios no, porque son axiomas. Pero pueden combinarse y producir sinergias.
Por ejemplo, así como se cumple inexorablemente la ley de gravedad, la verdad sale a flote tarde o temprano. Dentro de sus entirnos, los principios nunca fallan.
La vida cambia, las leyes cambian; pero desde otro punto de vista, la vida no cambia ni los principios cambian. Respiramos porque es una ley biológica. La vida humana necesita oxígeno. Si no respiramos, morimos; pero podríamos seguir respirando mediante un respirador artificial aunque ya no estemos vivos.
Por eso tambien debemos ver la oratoria y sus principios dentro de su contexto, como axiomas filosóficos, no matemáticos.
Pero no vayamos tan lejos que nos confundamos. Lo que quiero decir es que hay valores de fondo que nunca cambian, pero las reglas específicas van adaptándose con el tiempo o la tecnología; y que hay reglas físicas que jamás van a cambiar, aunque nuestra forma de entender el mundo o la moral evolucione.
La clave para una oratoria eficaz consiste en mantener en equilibrio los mencionados principios fundamentales del mismo modo como uno se mantiene equilibrado sobre una bicicleta, o como si balanceara dos pesos iguales sobre una balanza.
La clave para una oratoria eficaz consiste en mantener en equilibrio los mencionados principios fundamentales del mismo modo como uno se mantiene equilibrado sobre una bicicleta, o como si balanceara dos pesos iguales sobre una balanza.
Por ejemplo, así como se cumple inexorablemente la ley de gravedad, la verdad sale a flote tarde o temprano. Dentro de sus entirnos, los principios nunca fallan.
La vida cambia, las leyes cambian; pero desde otro punto de vista, la vida no cambia ni los principios cambian. Respiramos porque es una ley biológica. La vida humana necesita oxígeno. Si no respiramos, morimos; pero podríamos seguir respirando mediante un respirador artificial aunque ya no estemos vivos.
Por eso tambien debemos ver la oratoria y sus principios dentro de su contexto, como axiomas filosóficos, no matemáticos.
Los 4 principios dan lugar a 4 leyes. Están ordenados con praxeológica, es decir, teniendo muy en cuenta una intención y propósito: 1 y 2 para ingresar a la mente del oyente con información e impacto, y 3 y 4 para motivarlo y entretenerlo, ganando acceso a su corazón y que coopere y se sienta bien durante el discurso y después.



