"¡MANOS ARRIBA ENFÁTICAMENTE!"
Esta orden que le das al espejo te recuerda usar tus manos eficazmente para hacer ademanes enfáticos y descriptivos que expresen tu convicción y competencia para la oratoria, y a su vez coadyuven a convencer y persuadir al oyente.
Ademanes enfáticos
Resaltan la idea con movimientos definidos, vigorosos y breves, como al alzar la mano y decir: "¡Es algo muy importante!". Pero, cuidado. Tienden a convertirse en manerismos o aspavientos que se repiten y repiten y repiten y no significan nada más que un enfasis irrelevante. Podrían denotar que no tienes competencia en oratoria o que tu cuerpo está tenso y no sabe qué hacer con sus manos.
Ademanes descriptivos
Dibujan y pintan cuadros en el aire, despertando la imaginación y ayudando a visualizar objetos, formas, tamaños, distancias y acciones. Son de lo más variados y entretenidos.
Por ejemplo, agarrar una pelota de fútbol imaginaria con ambas manos y decir: "¡El mundo está cada vez más contaminado!".
Estos gestos y ademanes son muchísimo más eficaces que los enfáticos porque encienden la pantalla de la imaginacion del oyente, y son los que más usan los oradores competentes por su riqueza expresiva.
¿Ninguno?
Así es. Mejor es no hacer ningún ademán si no enfatizarás ni describirás nada relevante. No tienes alzar y mover tus manos a cada rato solo porque bulles de osteocalcina OSTEOCALCINA. Hormona secretada por tus huesos que actúa directamente en tu cerebro. Mejora tu forma de pensar y aprender, una clave para dar mejores discursos, porque incrementa y optimiza tu vitalidad y rendimiento en oratoria, y...(Más) . ¿Por qué? Porque aunque pueden ayudarte a sentirte bien y a pensar mejor, también pueden convertirse en un fuerte factor distractivo y de desconcentrar a cada rato al oyente.
No olvides que, respecto a la elocuencia, tu cuerpo no es solo un ser psiconeuroendocrinoinmune, sino un equipo audiovisual de comunicación.
La mayoría de oradores creen equivocadamente que la expresion consiste en mover las manos de cualquier manera, y se limitan a hacer ademanes enfáticos desaprovechando su potencial para expresarse con eficacia con las pinceladas magistrales de los ademanes y gestos descriptivos.
¿Qué hay de juntar las manos?
No tiene nada de incorrecto juntar las manos, y parece un buen recurso cuando uno está nervioso o tenso. Nos ayudan a activar en nuestro cerebro ideas y emociones. Pero que no sea incorrecto no significa que sea ventajoso juntarlas a cada rato en el cotecto de la oratoria.. Cierto orador reaccionaba nerviosamente juntando sus manos tantas veces que se me ocurrió contarlas. ¡Más de 30 veces en un rato!
Aunque para el orador puede ser un recurso eficaz, usualmente se convierte en un hábito que distrae la atención de la mirada del oyente y no le ayuda a concentrarse si parecen no tener sentido. Todos perciben cuando el orador se siente incómodo emocionalmente, lo cual debilita su influencia para convencer. No es incorrecto juntar las manos, pero no ayudan si no se canalizan con destreza.
En tal caso, es mejor ayudar al auditorio a concentrarse en el tema con gestos eficaces, no a distraerlo con gestos que menoscaban la
concentración de los ojos
SENTIDO VISUAL. Por un lado, se dice que el sentido de la vista es el sentido humano más sensible y determinante en oratoria. Por otro, que es el oído. Pero ambos son muy sensibles en oratoria. Aunque la oratoria se asocia de forma innata con la palabra hablada (sonido), el oyente procesa y juzga los estímulos visuales con mayor rapidez y severidad que los auditivos. A través del contacto visual y las expresiones oculares, percibe, transmite y retransmite emociones, intenciones y niveles de atención aunque no pronunciemos una sola palabra. Y si lo que el auditorio "ve" no coincide con lo que "escucha", su cerebro siempre creerá lo que ven sus ojos.
con movimientos que no vienen al caso o que son nada más que manifestaciones de nerviosismo. La clave es: control. Atraer la atención al tema, no a gestos innecesarios.
Una salvedad importante es que no estoy enfocando esto desde un punto de vista fisiológico ni neurológico, sino del efecto que los gestos y ademanes tienen en la eficacia de las imágenes mentales que se provocan en los oyentes, las que finalmente se convierten en estímulos que contribuyen a la eficacia de la comunicación de las ideas y sentimientos, y ulteriormente, en la convicción y persuasión.
En pocas palabras: la eficacia con que usas tus gestos y ademanes al comunicar lo que piensas influye directamente en la reacción del auditorio a tu mensaje.
No es solo cuestión de cómo te mueves ni de cómo te comunicas neurológicamente* contigo mismo para sentirte bien frente al auditorio, sino del estímulo que tus actitudes, gestos y ademanes (ya sean enfáticos, descriptivos o ninguno) provocan en tus oyentes y afectan el objetivo del discurso.
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*PARA UNA CONSIDERACIÓN NEUROLÓGICA, PUEDES VER Y OÍR A LA DRA. NAZARETH CASTELLANOS SOBRE "LOS SECRETOS DE LA COMUNICACIÓN ENTRE CEREBRO Y CORAZÓN". O SU VIDEO SOBRE "SECRETOS DE LA COMUNICACIÓN", EN YOUTUBE.

