¿Sabías que también "hablas" con tu postura, en cuanto si te sientes seguro o inseguro, calmado o ansioso, estable o inestable, decidido o indeciso, formal o informal, etc.?
Plantar es meter una planta en la tierra para que arraigue. Un rosal y un árbol que están bien arraigados pueden vivir muchos años embelleciendo el lugar.
Una raíz fuerte también defiende a la planta ante las inclemencias del clima, como vientos tempestuosos o lluvias prolongadas, incluso nieve.
Plantarte sobre tus pies igualmente te ofrece muchas ventajas en oratoria. La primera es que reflejas aplomo y seguridad interior, lo cual es de un valor incalculable al momento de procurar un acuerdo.
Seas hombre o mujer, si quieres que confíen en tu palabra, no debes mostrarte inestable, sino ejemplar en seguridad personal. Un varón debe ser ejemplar en aplomo, y una mujer debe ser ejemplar en encanto y seguridad en sí misma.
- QUIETO en puntos principales
- FLEXIBLE en puntos secundarios
- SENTADO no uses demasiados ademanes y mantén quietos tus pies.
- ANDANDO tranquilo y sin prisa si la reunión es formal; acelera si es informal.
Si caminas, desplázate como si pesaras el doble. Si te sientas, hazlo despacio. Si te pones de pie, hazlo lentamente. Eso reflejará aplomo. Si tienes que caminar rápido, da pasos un poco más largos de lo habitual. Si temes resbalar, puedes practicar anticipadamente en pisos resbalosos. Eso te dará confianza y te permitirá saber lo que sentirás, sobre todo con zapatos de estreno.
Si hablas desde un atril, procura mantenerte detrás y al centro del mismo. No significa que no puedas salir, pero no estés agarrándolo o apoyándote de manera que comuniques inseguridad y falta de aplomo. El atril no es una muleta, un bastón ni un burladero. Es para poner tu bosquejo del discurso.
Solo plántate sobre tus pies y no te preocupes de tu postura.
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