AYUDA-MEMORIA 2: CONCLUSIÓN

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"¡SUBE EN EL CIERRE!"

Es una orden que debes dar al espejo, voz que indica concluir el discurso pidiendo una acción y mostrando el beneficio a fin de que el oyente sepa qué hacer y por qué le conviene hacerlo. También es una orden que te indica la forma de concluir.

PONLE PASIÓN AL FINAL

Un defecto muy común en muchos oradores es desinflarse y perder empuje en las últimas palabras, que generalmente son las que llevan el mayor peso del mensaje.

Desinflarte en la conclusion sería fatal. Es el momento en que finalmente debes resumir y señalar el propósito y objetivo particular del discurso.

Por eso, al final debes inyectarle un pico de placer, una subida de volumen y tono. El psicólogo ganador de un Premio Nobel, Daniel Kahneman, decía que "uno no necesita que todo salga perfecto; pero sí aprender la ventaja de gestionar los momentos clave". Y la conclusión de un discurso es el momento más clave de todos.

No hay nada que cause tanta satisfacción a los aficionados a los deportes como meter un gol o clavar una flecha o dardo al centro del tablero. Por la misma razón, no hay nada más grato para un orador que terminar dando en el blanco al acabar de su discurso.


Por eso, "¡Sube en el cierre!" significa: "señala el objetivo intensificando las cualidades de la voz y del cuerpo".


RESUMEN (Opcional). Si el discurso dura más de unos pocos minutos, el final del discurso podría incluir un resumen breve para recordar los puntos principales y evitar que el oyente olvide lo más importante. Si todo el discurso solo durará uno o dos minutos, no es necesario hacer un resumen.

ACCIÓN
Incluyas o no un resumen, siempre se sugiere llamar a la acción con un pedido específico del tipo: "¡¡Por eso, haga tal cosa!!". Porque tus oyentes suelen terminar de oír el discurso pensando: "Y ahora ¿qué hago? o ¿cómo hago?", ¡y tú misión es decírselo! Para eso sirve la conclusión.
BENEFICIO
Todo llamado a la acción debe sustentarse en una razón, un beneficio, una motivación o un incentivo válido para los oyentes, para que vean la conveniencia y ventaja de hacer lo que les pides: "¡¡Para conseguir esto!!" (o sea, mejorar su situación, pasar de un estado de menos satisfacción a uno de más satisfacción, lograr una ventaja, salir ganando, sentirse mejor).
Imagina el proceso de un discurso como un avión. Primero enciende los motores después corre por la pista y finalmente acelera y levanta la nariz. Si no se eleva, podría estrellarse. El capitán impone la mayor fuerza y el avión sube al éxito.


Igual que un avión que despega, el beneficio de tu discurso no "despega" en la introducción, sino, al final, cuando concluyes. Por eso, al final no debes perder fuerza. ¡Acelera tus motores y ponle turbo a tu entusiasmo!

La lógica hizo su parte durante el desarrollo del discurso, también la emoción encendió la acción. Si quieres ampliar este concepto, haz clic aquí para ir al índex, sección "IA", artículo "Praxeología". PRAXEOLOGÍA. Disciplina que estudia o analiza las acciones que se llevan a cabo conscientemente teniendo en mente un propósito, finalidad u objetivo.

¿En qué orden?

No importa en qué orden prepares PREPARAR. De "Pre" (antes) y "parar" (colocar o arreglar), dejar listo algo con anticipación con un propósito. las tres partes del discurso: introducción, desarrollo y conclusión, lo importante es el orden como las presentas ante el público y tener claro el final ACCIÓN+BENEFICIO. Al llegar al final no expliques nada. Solo diles lo que deben hacer y cómo se beneficiarán. .

Sin embargo, siempre sugiero prepararlas al revés: Primero preparar la conclusión, seguidamente el desarrollo y finalmente la introducción. ¿Por qué?

Porque al preparar la conclusión tienes mucho más claro tu objetivo, lo que les pedirás o aconsejarás a tus oyentes y el beneficio que obtendrán por hacerte caso.

Al tener así de claro tu objetivo estás en mejor posición para diseñar el desarrollo, y por último, te será muchísimo más fácil diseñar la introducción, porque es cuando toda la preparación te sirve de base para la fuerza que necesita el arranque.

Si preparas primero la introducción, darás vueltas y vueltas, demorarás más, perdiendo energía y recursos para producir ideas, y esa demora te generará frustración y desaliento, restándote fuerza emocional. Mejor prepara primero la conclusión. Cortarás camino.